Cuando el Plenilunio, dos circunstancias se conjugaron ofreciendo, a la perspectiva terrestre, un espectáculo nocturno tan magnífico como "poco usual":
1• se eclipsó totalmente Luna cuando, desplazándose en su trayectoria orbital, entró de lleno en el cono de sombra que proyecta la Tierra; y
2• se encontró, entonces, respecto de nuestro planeta, a la menor distancia (356.876 km), lo cual se tradujo, a nuestra percepción, en un aspecto (tamaño aparente) de dimensiones algo mayores a los Plenilunios habituales, lo que comúnmente se conoce como "súper luna".
Desde la ciudad de Rosario (lat. 33° S long. 60° O), pude realizar el seguimiento de las fases del eclipse, resultando la secuencia que muestran la imágenes...




























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